8.7.06

La despedida del peor compañero de piso del mundo

Pues que me voy, que siento haberme comido vuestra comida y bebida este tiempo, haber usado vuestros ventiladores, vuestras habitaciones para hospedar colegas, vuestros ordenadores, ropa, champú, líquido de las lentillas, rotuladores, boligrafos, floppies, cds, dvds, altavoces, folios, grapas, grapadoras, cutter, tipex, mantas, armarios, novias (jejeje)...

Supongo que mi buen humor y mis burlas constantes habrán compensado todo lo anterior.

Recuerdo todos los momentos épicos, con esa neblina de teleserie, a cámara lenta:
cuando aquella tia estuvo a punto de caerse por la ventana, el agujero que se hizo el Jesús en la cabeza con el pico de la ventana, el rasto de potas que dejó otro día por toda la casa, las albondigas del Dani, la tarta de chocolate que trajo Eliana de Roma y que nos comimos juntos así como otras comidas que traía, cuando Marta encendió la luz lanzando la zapatilla, la fiesta en la que nos rompieron la cama, al Kike cantando para que le abrieramos la puerta, frotándose los pies antes de quedarse dormido, el Jesús hablándole a la comida o a algún objeto inanimado, el señor Ajo y sus aventuras y las de sus descendientes, la señora Patata y sus hijos, las pelusas del pasillo, los murpijos y pollacielagos, Juantxo tirado en el suelo cantando Carmina Burana, los presos, los familiares de los presos, los buscadores de albergue, las guiris del jijijijiji, la gorda del JiA JiA JiA JiA, el viejo de voz de Troll, la Vieja de la voz destroza-nervios, las bragas de las vecinas en el poyete de la escalera, la noche de las cucarachas vivientes acantonados con el cucal...

me acabo de emocionar, de verdad lo juro
estaba riéndome pero se mezcló con lágrimas
un abrazo
Edu

24.7.05

Tú no existes mono!

Posted by: Jesús


Pasa que una esposa le dice a un mono.
- Oye, mono, tu a donde crees que vas?
- Yo, me voy a ..
- Ni hablar, acaso es es más importante que yo.
- ..
- Tienes unas obligaciones, una responsabilidad, tienes que mantener..

Lo razonó en su cabeza de mono, se puso colgando boca abajo sobre la rama. Sus ojos se perdían en el infinito, cabizbajo se dijo a si mismo con su ceño de mono fruncido: No existo. Empezó a tirar de la cadena de las esposas. Y las esposas encontraron otra cosa a la que agarrarse. Se llamaba trabajo. Si seguía tirando sabe que se quedaría sin ella, pero se dió cuenta que sin esas esposas atadas en su mano podría coger los platanos que necesitara para comer, sin necesidad de esas esposas.

Ahora se dispuso a salir corriendo, pero tenía otras esposas que le tenian atado de sus piernas. Seguía tirando, pero si tiraba más iba a perder su árbol. Y todo el mundo de Selvasuzia sabe que encontrar un arbol es una de las cosas más costosas que hay en la vida. Los árboles los plantas con unas semillas que te dan en los bancos. Y van creciendo poco a poco, conforme pasan los años. Estaba de moda dejar crecer los arboles, porque conforme más crecen más valen..

Poco a poco se fue deshaciendo de todas las esposas que lo sujetaban en ocasiones. Muchas de ellas ni las habia visto, porque nunca habia andado tando. O no le había importado ceder ante ellas, porque era más comodo.

Mono dio un golpe que tambaleó en toda Selvasuzia. Desapareció o empezó a existir. Las esposas se recompusieron, orgullosas y distantes. Pero en el fondo dependían tanto de Mono, como de si mismas.

Mono volvió con un collar lleno de llaves de varios colores y tamaños. Desde un árbol vecino negoció con todas las que quiso negciar. Aceptaron sus llaves. Mono dejó de ser mono para ser persona.

12.7.05

Frágil y breve

Edu

Hacía tiempo que no miraba el correo electrónico. Marta Zafrilla publica su poemario Toma Sostenida, un delicado regalo para la sensibilidad de los sensuales cicatrizados. Pedro “el Gitano” contaba en un encantador desorden de pinceladas de mescalina su vida en Sudamérica junto a la preciosidad negra que le tenía “por los huevos”, apuntando desde las visitas del subcomandante a su universidad y el ir de compras con “la venerable” madre del anterior hasta las caras de los indígenas, el olor de la selva y los nidos de cocodrilos. Por último, Manu Coloma escribe una sentida carta animando a todos sus amigos a despertar de la rutina, a salir del camino establecido, de los trabajos-basura, de los deseos entrometidos de nuestros padres… Huir del desperdicio de la juventud, en definitiva. Incluye una recopilación de citas que nos despiertan a la vida. El despertador está sonando, nos dice desde su lujoso piso de Praga, dónde, cómo hace siempre, desnuda los secretos más allá de la carne de las mujeres que fotografía.

Después de la correspondencia más estimulante de mi vida me marcho a Murcia, recojo mi cámara de vídeo, trípode, toalla y crema solar. El trabajo no tiene por qué ser incompatible con el disfrute. Bajo de casa para subir al coche de la chica que me espera. Llegamos tras algunas peripecias a Calblanque. En vez de esperarme tomando el Sol me obsequia con su compañía mientras inmortalizo desde diversos lugares y ángulos la bonita luz que baña las dunas fósiles. Destino uno de los planos para captarla de espaldas, en bikini, sobre las rocas donde rompen las olas. La beso ordenando los colores desde el centro de sus ojos. Marrón, naranja, amarillo y terminar en el dominante verde. Nos bañamos, arrojamos con fuerza los bañadores a la orilla y hacemos el amor riendo de los vaivenes que nos dan las olas. Así retornamos al juego, perseguirnos, levantarnos, bucear, explorar…

Llegamos nadando a una oquedad formada entre la duna fósil y el fondo de arena en el que queda un estrecho espacio con aire sobre el nivel del mar que se pierde por completo cada vez que golpean las olas. Una tentación imposible de resistir. En seguida estamos dentro, riendo desnudos, agarrándonos al techo cuando arremeten las aguas para salvaguardar nuestras cabezas de coscorrones. Avanzamos un considerable tramo en la oscuridad de aquel capricho de la Naturaleza hasta que la prudencia nos indica el regreso. Nos secamos y nos vestimos con ropas frescas. Volviendo al coche hay un pintoresco rebaño formado por ovejas, alguna cabra y singulares garzas que se desplazan en fascinantes vuelos del lomo de un animal al de otro. Subimos al auto satisfechos de nuestra tarde de domingo y entramos en el camino de tierra que sale desde la playa hasta la autovía. La impaciencia hace que sobrepasemos un resalto a excesiva velocidad. El pequeño golpe enloquece la dirección, los frenos dejan de funcionar y nos precipitamos sin poder evitarlo hacia la cuneta que sirve de rampa para las siguientes vueltas de campana y tirabuzones varios que hizo el vehículo sobre los malaventurados melones del bancal que invadimos. Las cintas de música, mis sandalias y diversos objetos sueltos vuelan de un lado a otro hasta que el último impacto contra el suelo rompe el cristal de la puerta derecha trasera y la misma quedando el coche de canto.

Inexplicablemente los dos estamos inmaculados de todo daño; aunque el cinturón nos sujetara lo demás lo hizo una misteriosa fortuna. Ella me pide perdón por su conducción mientras aparece un numeroso grupo de gente que pregunta por nuestro estado e intenta poner el coche sobre sus cuatro ruedas. Asustado otra vez, advierto insistentemente que lo dejen como está. Se dedican a llamar, cada uno desde su móvil, a ambulancias, bomberos, policías, Dirección General de Tráfico y quién sabe si al tarot de la pitonisa Lola. Los menos móvil-adictos sujetan el vehículo para asegurar que no vuelque mientras subimos hasta salir por la puerta del conductor. Damos las gracias en orden cronológico a nuestros auxiliadores, a los siete u ocho coches que pararon para ofrecer ayuda, a los bomberos, a la grúa, al taxi y, ya en soledad, a mi santa madre por el bocata de chorizo que me preparó antes de salir de Cartagena que me sirvió de descanso del guerrero antes de darme la definitiva ducha previa a acostarme y escribir este manual de cómo concienciarse a hierro de lo corta y frágil que es la vida.

3.7.05

Live 8 contra la pobreza

El Blog del Piso
Pues nada, chavales, pasaros por la web del macroconcierto antipobreza www.live8live.com a echar un ojo y firmar lo que haga falta. Digo yo que nuestro beatle Paul ya podía donar la mitad de su basta fortuna y acabaría con la pobreza el solo en vez de vendernos la moto con las mismas canciones de antes de que nacieramos. Por otro lado el G8, Bush, Blair, Berlusconi y demás... Uff, poca confianza inspiran... Si hacen algo será solo en apariencia.

Edu

21.6.05

Democracia libre

He oido hablar de un nuevo sistema político en el que el pueblo participa de primera mano - minuto 15' 50''- (en el podcast Triunda en Internet), se trata de una nueva forma de legislar en la cual las leyes las hacen todas las personas, y no los políticos, que no conocen la realidad de primera mano.
El sistema que proponen se hace ayuda de las nuevas tecnologías para que la gente pueda redactar las leyes fácilmente y se las haga conocer a los demás rápidamente para poder votarlas o discutirlas.

Ya han propuesto una web colaborativa (o wiki) en la que cualquiera puede escribir cualquier aportación sobre la Democracia Libre.

¿creeis que se llegará a implantar este tipo de democracia? ¿cuánto tardará?

Sin duda, son pensamientos que podrían cambiar el mundo.

Steve Jobs: “Manteneos hambrientos, manteneos atolondrados”

He leido una charla que puede que haga cambiar la forma de ver la vida de muchas personas si lo leyeran, se trata del: Texto de la conferencia a nuevos estudiantes de Stanford que dio Steve Jobs, Director Ejecutivo de Apple Computer y Pixar Animation Studios, el 12 de Junio de 2005


Encontrado a través de Punto y Aparte

2.6.05

BIENVENIDOS A NUESTRO PISO


¡Pasad, pasad! Sentaros por ahí, locos.

Un saludo muy cariñoso para todos los primeros visitantes en este, desde ahora, vuestro blog. El nombre viene de que los que firmamos somos compañeros de alquiler de un pisico cerca de la catedral de Murcia. ¡Concretamente sobre el calabozo de la comisaría de policía! También queremos transmitiros el buen ambiente que disfrutamos en nuestra casa con los mismos temas sobre los que charlamos aquí: actualidad, política, informática, arte, rol, viajes… y mucho humor. Esperemos que os guste nuestro blog y os animéis a participar en nuestras secciones… pero no vayáis dejando vasos sucios por ahí que luego me toca fregarlos a mí. Nosotros vamos a poner una columna en la tabla de limpieza de la casa para ver que nos toca escribir cada semana. En breve empezaremos a grabar podcast para que disfrutéis de nuestras voces además de nuestra prosa. Os invitaremos también a un viajecito a la casa de un amiguete en Padova, Italia.

Y eso, que estáis en vuestra casa.
-Edu-

1.6.05

Bon Voyage Marie! (Vol. 1)

Esta es la excitante historia de tres francesitas y lo que les aconteció en un pisico de Murcia. Llegado el momento algunos de los protagonistas darán sus diferentes versiones de los hechos ocurridos aquella noche. Eduardo, Jesús y Kike llevaban viviendo un par de años en una casa de alquiler sobre el calabozo de la comisaría y frente a un comedor social de beneficencia (total nada). Su amiga Verónica les dijo que si podía llevar a tres amigas francesas al tradicional botelleo de los jueves. La respuesta, evidentemente, fue afirmativa. De hecho, la afirmación se hizo repetidas veces, con los ojos muy abiertos, frotamientos de manos y grandes sonrisas. Al botelleo asistían también José Miguel y Juantxo, este último era asiduo compañero de asiento del bus desde Cartagena a la Universidad de Murcia de la mencionada Verónica.

Primera entrega:

Eduardo

En el Campus de Espinardo se montan unas fiestas muy gordas. Musiquita para bailar, barras para beber y las niñas más guapas que jamás hayáis visto. Allí estaba yo cuando el vibrador de mi móvil perturbó el estado habitual de mis nalgas. Saqué el teléfono (del bolsillo trasero del pantalón, eh) y vi que era un mensaje de Verónica. Horas después nos presentaba a tres francesitas, Marie, Ocean y Tatiana. Esta última era medio española, vivía aquí pero hacía su Erasmus en Francia y se trajo a sus compañeras de piso a España. No se que ocurrió exactamente pero Marie me acompañó a recoger a José Miguel. De camino intentamos confraternizar pero la niña no se aclaraba ni con el inglés ni con el español. Era alta, rubia, nada pija, Radiohead, Michael Moore y No a la Guerra, filología francesa y unos bonitos ojos. Cuando no me entendía su sonrisa era preciosa. José Miguel había aparcado lejos y el viaje a buscarlo fue cuando menos interesante. Volvimos los tres, subimos a casa y el resto, que había ido a comprar bebidas, ocupaba ya los sofás. En este momento me di cuenta de que Ocean estaba mucho más guapa que Marie, por eso sólo puedo decir que era morena e indescriptible. Pero por otro lado la mujer no captaba mucho. En uno de esos instantes que me quedaba anonadado admirando su belleza pude comprobar como su mirada, perdida en un punto indefinido frente a ella normalmente, subía hasta el techo y se quedaba ahí un buen rato mientras sus amigas parloteaban en francés sobre sexo.

José Miguel no esperaba que José Antonio, compañero de aventuras en su Erasmus polaco, apareciera por allí; el reencuentro fue bastante emotivo. El caso es que el salón se dividió en dos idiomas, español con las anécdotas polacas y francés con vete tú a saber que decían las niñas pero no iba de castidad la cosa. Cuando hablaron en español nos comentaron la diferencia de tamaño de pene entre dos tíos de allí, el número de orgasmos que habían llegado a alcanzar y demás apariciones de la Virgen de Lourdes. En este punto tendré que advertiros que la franja divisoria estaba representada por mí que tenía a las chicas a mi izquierda y a los chicos a mi derecha, así de mal se colocaron los borregos. Tatiana, que hasta este momento no me había llamado la atención, lo hizo a base de indirectas. Por otro lado, Marie, que no hablaba mucho español si me devolvía las miradas. La cosa se estancó después de contarnos lo baratísimos que eran los condones en Francia y algún otro mensaje “subliminal” del estilo. Propuse salir a las tascas ya que las chicas nunca habían salido por Murcia. Sorprendentemente se negaron a ello alegando que estaban bien en nuestra casa. Conseguí hablar algo más con Marie que me contaba que tenía que escribir una narración con diez noches de su vida. Después de más de una hora la cosa no iba a ningún sitio porque el resto del personal masculino pasaba de las niñas, no entendía que decían ni que hacían ya en nuestra casa o no sabían que hacer respecto a ellas. Marie y yo desarrollábamos una interesante afinidad no correspondida por el ambiente que rezumaba aquel nuestro salón. Las mujeres parece que me entendieron la segunda vez que les dije que o salíamos ya o nos lo cerraban todo. Así que terminamos bailando por las tascas. Yo intentaba endosarle alguno a Ocean pero no hubo manera. De repente me percaté del pedazo de mini (vaso tipo macetero o cubalitro, en Murcia) que se estaba bebiendo Tatiana. La chavala se había hincado unos cuantos cubatas en mi piso y seguía con la destrucción salvaje e inmisericorde de su hígado. ¡Y tenía que conducir el coche hasta su casa en Cartagena! Le dijimos que llevara cuidado luego en la carretera y nos respondió en plan de qué importaba matarse o no. Visto el panorama empecé a enrollarme con Marie por los rincones y con la mayor presteza posible me la llevé de nuevo a casita que queda muy cerca de las tascas. Cuando llegamos a mi habitación ya habíamos perdido toda la ropa, además del reloj que se me rompió al caernos del sofá. Lo pasamos bastante bien. Escuchamos a la gente entrar varias veces y bastante follón hasta que llamaron a la puerta de mi habitación. Algo que no debe hacerse excepto si la casa está ardiendo o circunstancias parecidas lo exigen. Resultó no ser injustificado ya que Tatiana se había llevado la ropa de Marie. En mi cama, la francesita no se enteraba de la misa la mitad y abrazándola le expliqué lo que Juantxo y José Miguel me habían contado a través de la puerta. Marie se sorprendía de la clase de amistad que le profesaban y yo bromeaba con que al menos ya tenía una noche que relatar para su trabajo de clase. La idea era vestirla de Edu y llevarla a la estación de buses al día siguiente. Pasado un buen rato sonó el timbre y mogollón de jaleo. El servicio de habitaciones vino a comunicarme desde el otro lado de la puerta de mi cuarto que Tatiana había vuelto a devolver la ropa robada pero que a Francia se iba a ir ella sola. Bueno, el problema estaba en que Marie tenía todas sus cosas en casa de Tatiana en Cartagena. Si la medio francesa se piraba y cerraba la casa, Marie volvía a su país con lo puesto y punto. José Miguel intentaría llevarla a Cartagena temprano, antes de que las otras dos se dieran el piro. Al final el tío lo consiguió a pesar de asistir a las clases de la mañana del viernes, mientras dejaba aparcada a Marie en la cantina.

Al tiempo me enteré, a través de Verónica que las tres francesas vinieron a montarse una orgía con nosotros. Juantxo lo sabía y tenía que decirlo pero no lo hizo por no sé sabe que oscura razón, aunque tiene sus argumentos. La venganza contra Marie fue por ser la única en pillar cacho y por robarle el objetivo por segunda vez a Tatiana.

Alguna vez intercambié algún correo con Marie, pero no fue igual, la química nunca surgió entre nuestras palabras sino entre nuestras miradas. La última mirada que cruzamos fue antes de que saliera de mi casa y le dijéramos:

– ¡Bon voyage, Marie!

FROM MURCIA TO PADOVA


Pues eso zagales, que nos vamos a Padova a okuparle el piso al amiguete de turno. Ya que alguna vez se quedó en nuestro piso (el Hostal Royal Manzanares de Murcia) ahora nos toca a nosotros. Este hombre (el Niku) es un inmigrante español que estudió enfermería y se dio el piro para trabajar en la bonita ciudad italiana. El avión vale alrededor de 30 euros hasta Venecia y el tren hasta Padova algo menos de 3. Nos sale más barato que irnos a Salamanca, vamos. Todavía no tenemos una fecha clara pero no será dentro de mucho y os narraremos la aventura con fotos y audio. La última vez que salí de España terminé en la comisaría de Paris, aviso. Pero eso es otra historia… que también contaré.